La cultura wayuu

Los indígenas wayuu colonizan la península de La Guajira en el norte de Colombia y Venezuela. Viven a la manera tradicional, de la caza y la pesca, así como del cultivo de maíz, yuca, melones, frijoles y frutas silvestres. Y de los conquistadores europeos han adquirido la cría de animales domésticos, como pollos, cerdos, vacas, cabras o caballos. Para los wayuu la búsqueda del crecimiento y el desarrollo es algo ajeno, desconocido, así como el hecho de acumular bienes materiales por encima de sus necesidades. Su idea del tiempo no es lineal, su filosofía se basa en el principio de Sumak Kawsay (traducido: ‘buena vida’). Este implica el bienestar físico, social y espiritual de todos los miembros de la comunidad, pero no a expensas de otras comunidades ni a través de la explotación y el agotamiento de recursos básicos naturales. Centro de esta cosmovisión es la idea de que todos los seres vivos están conectados e integrados en un ciclo de renovación constante.

Llevan una marcada vida espiritual, en la cual la lluvia y su dios, Maleiwa, juegan un papel central. También los sueños son de gran importancia: los espíritus de los antepasados hablan a través de ellos y, por ejemplo, advierten de posibles amenazas. Los chamanes de los wayuu son en su mayoría mujeres.

Los europeos esclavizaron a muchos wayuu, pero no lograron tener al pueblo completamente bajo su control. La estructura de los asentamientos, con varias pequeñas comunidades de 200 personas como máximo, y su valentía lo evitaron. Hasta la fecha, la Administración del Estado de Colombia tiene sobre los wayuu una influencia relativamente limitada. Los wayuu viven en familias extensas en las que la línea materna determina la filiación, así que los niños llevan el nombre de la madre.

Una gran parte del asentamiento está ubicado en zona de semidesierto tropical, de modo que el suministro de agua es de vital importancia. El río Ranchería, que fluye por el centro de la zona minera y es la principal arteria de agua de la península, ocupa una posición central en el mundo espiritual wayuu.

En su zona de asentamiento no solo se encuentran las mayores reservas de carbón en América del Sur, sino que del lado venezolano también hay importantes reservas de petróleo. Además, varias rutas de transporte de drogas, gasolina y otros artículos de contrabando en la frontera entre Colombia y Venezuela atraviesan su territorio, de modo que los wayuu hace siglos que están acostumbrados a afrontar amenazas.