Información sobre Tamaquito

En Tamaquito viven 35 familias, unas 180 personas. La antigua aldea tenía una superficie de 10 hectáreas. Los bosques adyacentes estaban a disposición de la comunidad para la caza, el cultivo y la cría de animales. Cuando a mediados de la década de 1980 empezó la explotación minera de carbón en El Cerrejón, el consorcio minero comenzó a comprar toda la tierra alrededor de Tamaquito. La libertad de movimiento de los habitantes de la aldea fue quedando cada vez más reducida en los últimos años y, finalmente, quedó limitada a la superficie de 10 hectáreas que ocupaba aldea; demasiado poca para abastecer las necesidades básicas de la comunidad.

En 2001 el pueblo vecino de Tabaco fue desalojado violentamente y destruido por el consorcio minero Cerrejón y unidades del ejército y la policía colombiana. Desde entonces la comunidad de Tamaquito está en alerta. En 2006 comenzaron las primeras conversaciones entre los representantes del consorcio y la comunidad. En el mismo año (2006) Jairo Fuentes, a los 23 años, se pone al frente del concejo municipal de Tamaquito. Hasta la fecha, él es el gobernador del cabildo de la comunidad.

La ubicación del nuevo Tamaquito está a unos 30 kilómetros de distancia en línea recta de la antigua. La antigua Tamaquito, que fue fundada por el abuelo de Jairo en 1965, se encuentra en las montañas boscosas de la zona fronteriza con Venezuela. En la aldea hay diversos manantiales y a poca distancia se encuentra el río Ranchería. El abastecimiento de agua estaba asegurado en todo momento.

El lugar deseado originalmente para el reasentamiento de Tamaquito se encuentra más adentrado en las montañas en dirección a Venezuela. Esta ubicación fue rechazada por el consorcio Cerrejón con el argumento de que para acceder a ella debía pasarse a través de la zona minera.

La nueva Tamaquito está ubicada en la llanura esteparia desde el oeste de la cual se alza la Sierra Nevada de Santa Marta. Las 35 familias tienen aquí 300 hectáreas de tierra disponibles, que anteriormente pertenecían a una finca dedicada a la cría extensiva de ganado. En la zona no hay río –es decir, no es posible la pesca– y ningún bosque primario –es decir, no se puede cazar, no hay frutos silvestres, ni hierbas medicinales y hay poca sombra refrescante.

Las aguas subterráneas no son muy apropiadas para el consumo humano y animales ni para el riego de los cultivos, debido a su alto contenido mineral. Por lo tanto, el suministro de agua es uno de los principales problemas. En la llanura, el sol y el viento son mucho más intensos que en las montañas y contribuyen a la sequía.

En el acuerdo de reasentamiento entre Tamaquito y Cerrejón se establecía, entre otras cosas, la necesidad de garantizar los servicios públicos, como es el caso del suministro de agua. Además se acordaba el desarrollo de proyectos productivos (agricultura, artesanía, etc.), que el consorcio pondría en marcha después del traslado para crear oportunidades de ingresos. Actualmente el suministro de agua no está funcionando como estaba acordado. Las ovejas y el ganado aún están en el viejo Tamaquito, en las montañas, ya que en la nueva ubicación no hay ni suficiente alimento ni agua disponible para ellos. Los proyectos para asegurar ingresos se iniciaron solo parcialmente y con meses de retraso, de modo que apenas hay posibilidad de generar ingresos en la nueva ubicación. Dado que no es posible ni la caza ni pesca y la agricultura solo de modo muy limitado, falta trabajo sobre todo para los hombres, de manera que el alcohol entra más en juego.

En las casas de piedra la climatización es mala. Además, el viento que sopla continuamente en la llanura hace crujir y sacude las puertas y ventanas de madera, así que los habitantes del nuevo Tamaquito duermen peor y sueñan menos. Pero los sueños son una parte esencial de la espiritualidad de los wayuu. Los antepasados les hablan a través de ellos y les advierten así de peligros inminentes. Por ello, muchas familias han construido una choza tradicional de barro en la nueva ubicación, al lado de la casa de piedra.