Filmación con el consorcio minero

Ante la compañía minera Cerrejón Ltd. nos hemos comportado de la manera más transparente posible.

Antes de nuestra primera reunión con representantes del consorcio en Bogotá, estos habían podido visionar mis películas anteriores sobre la temática del reasentamiento. Les facilitamos toda la información solicitada relativa al contenido y mensaje de la película, su financiación, distribución, etc. Fue una ventaja para nosotros el hecho de que tanto Glencore en Suiza como Cerrejón en Colombia habían puesto en marcha costosas campañas de comunicación para mejorar su mala reputación en relación a violaciones de los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente. El motivo de fondo era que en 2001 Cerrejón había desalojado por la fuerza y provocado la destrucción de la aldea vecina a Tamaquito con el uso de bulldozer de la mina de carbón y el apoyo de unidades de la policía y el ejército colombianos.

La protesta internacional contra este incidente ha provocado que desde entonces el consorcio se presente, al menos aparentemente, como más accesible y sea más cuidadoso con la imagen en el trato con los periodistas y críticos. Alemania es un mercado muy importante para el carbón colombiano, y en Colombia las compañías siguen atentamente las informaciones aparecidas en los medios de comunicación alemanes sobre las importaciones de carbón.

Iniciamos el proyecto de la película sin disponer de la confirmación del consorcio. No fue hasta seis meses después de la primera toma de contacto que tuvo lugar la reunión con el Departamento de Relaciones Internacionales y Estándares Sociales, en la sede del Cerrejón en Bogotá. El jefe de ese departamento era Comisionado de Derechos Humanos en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, quien no era conocido precisamente por su atención a los derechos humanos. En la reunión presentamos personalmente el proyecto de la película.

Tras dos horas recibimos la autorización para poder grabar durante las negociaciones entre la comunidad de Tamaquito y los representantes del consorcio. “En la película no habrá comentarios valorativos en off y no habrá entrevistas, sino que las escenas hablarán por sí mismas”, les dijimos, ya que eso era parte de nuestro concepto cinematográfico. Esto tal vez tranquilizó a los representantes del consorcio, ya que en muchos aspectos el curso de la historia estaba en sus manos. El reasentamiento de Tamaquito debía ser su proyecto modelo. Lamentablemente este objetivo no se ha alcanzado.

El consorcio Cerrejón nos denegó el permiso para grabar en el puerto carbonífero de la compañía, Puerto Bolívar. Por lo tanto, recurrimos al puerto del consorcio Prodeco, en Ciénaga, una filial al 100% de la empresa suiza de materias primas Glencore plc. La condición impuesta fue que no lleváramos a cabo ninguna entrevista con los empleados y que mostráramos al responsable de prensa todas las imágenes tomadas antes de mostrarlas en público.