Declaración del director

Colombia se convirtió en 2011 en el mayor proveedor de carbón de Alemania. Con este motivo inicié un viaje de investigación a las zonas mineras de carbón del país sudamericano.

El estado mental de las personas en los pueblos afectados por la minería de carbón era impactante: estaban desesperados y paralizados por un sentimiento de impotencia a cauda de la conducta desconsiderada mostrada en muchos casos por las empresas mineras. Habían sufrido los efectos de la minería del carbón: polvo, ruido y escasez de agua, así como las pérdidas de cosechas resultantes y la amenaza de perder su hábitat. Además, a muchas personas les había abandonado el sentimiento de solidaridad. Las empresas habían conseguido debilitar o destruir las comunidades rurales y en estas condiciones la resistencia organizada no era posible, ya que cada familia estaba luchando por su propia supervivencia frente a la amenaza existencial.

No se podía esperar apoyo de las instituciones del Estado, al contrario: el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, designó a la industria minera como motor para el desarrollo de Colombia. Se estacionaron unidades especiales del ejército colombiano en las zonas extractoras con el fin de garantizar el buen funcionamiento de las minas de carbón.

Tamaquito estaba amenazada como el resto de los comunidades. Aquí, sin embargo, el ambiente era completamente diferente. No había signos de resignación. La comunidad parecía fuerte, segura de sí misma, y estaba liderada por un joven que emanaba una autoridad y soberanía discreta. ¿Cómo había conseguido esta gente preservar la integridad de su comunidad y negociar con los representantes del grupo minero aparentemente de tú a tú? Llevaba una pequeña cámara para localizaciones que usé en Tamaquito con la conciencia de que ese era el lugar donde se iba a rodar la película. Al final de una visita de grupo de solo tres horas, pregunté a Jairo Fuentes, el joven líder, qué le parecería que hiciéramos un seguimiento cinematográfico del proceso de reasentamiento de Tamaquito. Respondió que eso debía decidirse en la Asamblea General de la comunidad. También dijo: “Pero no veo ningún problema. Los dos estamos en la misma lucha”. Con estas palabras nos despedimos en septiembre de 2011.

La Asamblea General de Tamaquito dio su consentimiento. Se tardó más de un año en desarrollar el contenido de la película y estar financiada en gran parte. En enero de 2013 se inició finalmente el rodaje en Tamaquito.